Problemas como tesoros: taxonomía de problemas para tu proyecto
El error más habitual en la gestión de proyectos no es no resolver los problemas sino tratarlos todos igual, aplicando la misma urgencia y el mismo enfoque a una incidencia operativa que a una señal temprana de algo que se volverá sistémico si nadie lo aborda antes de que contamine todo el ecosistema.
El error más habitual en la gestión de proyectos no es no resolver los problemas sino tratarlos todos igual, aplicando la misma urgencia y el mismo enfoque a una incidencia operativa que a una señal temprana de algo que se volverá sistémico si nadie lo aborda antes de que contamine todo el ecosistema.
En contexto
- Tema: Proyectos, PMO y Riesgos — Gestión de proyectos, oficinas de proyecto y riesgo del portafolio.
- Fuente: Paradigma Digital
- Publicado: 16/09/2026
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Por qué importa
Los proyectos rara vez fracasan el día que se declaran fracasados. Fracasan meses antes, en una reunión donde alguien vio venir el problema y calculó que no le convenía decirlo. Todo lo demás —el cronograma que se corre, el presupuesto que se estira— es la consecuencia visible de ese silencio.
Lo que yo miro primero en un caso así no es el plan, es la frecuencia con la que se corrige. Un proyecto que replanifica cada mes con datos frescos llega mucho más cerca que uno que defiende durante un año la línea base que firmó cuando menos sabía.
Lo que suele salir mal
Lo que más veo fallar es el patrocinador ausente. Firma el inicio, aparece en la foto y después no vuelve hasta que hay un problema. Sin alguien con poder real que despeje obstáculos cada quince días, el jefe de proyecto termina negociando de igual a igual con áreas que no le reportan, y pierde.
Qué mirar
- El tamaño de la primera entrega útil: mientras más lejos esté, más se parece a una apuesta.
- Cómo se estimó y qué tan cerca estuvieron las estimaciones anteriores de la misma organización.
- Quién es el patrocinador y con qué frecuencia real aparece — no en el organigrama, en la agenda.
Cómo leo esta entrada
La forma en que yo bajaría esto a tierra es reduciendo el tamaño de las entregas. Un proyecto de dieciocho meses sin nada visible antes del mes doce es una apuesta, no un plan. Prefiero seis entregas que sirvan por separado, aunque el total tarde un poco más, porque cada una corrige el rumbo.
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